Mantener un negocio de hostelería con los más altos niveles de limpieza e higiene es fundamental para que alcance el éxito comercial deseado. Aunque, en cualquier negocio es importante tener un aspecto cuidado, sin suciedad y con un buen olor, es en los restaurantes, bares, hoteles, donde este aspecto cobra un interés mayor. Solo por detrás del entorno sanitario se observa y se analiza con más detenimiento este factor, de él va a depender, en buena medida, el éxito o la caída del negocio. 

Para obtener los resultados higiénicos que se esperan en este tipo de negocio, el encargado de su limpieza va a tener que hacer acopio de una buena cantidad de materiales y productos. Elegir los más apropiados y a una empresa que los tenga siempre en stock va a procurar un ahorro en tiempo y dinero, además de estar siempre preparada para superar cualquier control o inspección de sanidad. No hay que olvidar que este tipo de empresas están sometidas a continuos exámenes de este tipo, y que, si no se superan y no se cumplen las estrictas normativas de higiene y salud, es posible que se sufra algún tipo de penalización, e incluso se proceda al cierre temporal o definitivo.  

La higiene específica para entornos alimentarios

Que la ley sea tan estricta con estos negocios se debe a que se sirven productos alimentarios y, por lo tanto, pueden llegar a ser un riesgo serio y real para la salud de sus clientes. Por este motivo, los productos utilizados deberán estar diseñados específicamente para la higiene alimentaria. 

Serán los desengrasantes y los desinfectantes los dos productos higiénicos fundamentales que se deberán usar de forma regular para la limpieza de los utensilios, maquinaria y superficies de trabajo donde entren en contacto los alimentos. Solo de este modo, se estará actuando de forma eficiente para evitar la proliferación de bacterias y microorganismo nocivos, evitando toda posible contaminación. 

La desinfección

El trabajo dedicado a desinfectar se lleva a cabo con el objetivo de eliminar o inactivar la proliferación de hongos, virus y bacterias, es decir, acabar con todo rastro de vida microbiológica, reduciendo la posibilidad de propagar algún tipo de enfermedad. 

La higienización

Con este otro proceso se reduce la presencia de microorganismos que puedan afectar a la salud pública, sin que por ello se afecte en modo alguno a la calidad organoléptica o a la seguridad en el consumo de los productos alimenticios. 

Proceso de limpieza

Como cabe suponer, todo proceso de limpieza e higienización comenzará dejando las superficies a tratar libre de todo residuo de materia orgánica. Después, hay que aplicar un detergente limpiador, aclarar, limpiar y aclarar de nuevo. Le seguirá el trabajo de desinfección con un producto específico para terminar con un aclarado en profundidad que no deje rastro alguno de la sustancia utilizada. 

Habitualmente, se utilizan detergentes alcalinos por su potencial para limpiar restos de grasa y proteínas. Para los restos con base mineral, los más aconsejado son los detergentes alcalinos. En Mefer cooking tenemos marcas de limpieza de prestigio para el sector profesional de la hostelería como Asevi.

Sustancias más usadas por su potencial limpiador

En todo proceso de limpieza habrá que conocer el compuesto de los productos que se están utilizando para saber la capacidad limpiadora que ofrecen. De este modo, deberán contener hipoclorito, ácido peracético, y algún compuesto de amonio. 

El hipoclorito

Este potente desinfectante es uno de los compuestos más habituales en los productos de limpieza en el sector hostelero.

Además de su fuerza como oxidante, es capaz de acabar con los microbios de forma muy rápida y eficaz, ya que rompe la membrana externa de las células, inhibe las enzimas celulares y acaba con el ADN.

Cuando se usa el hipoclorito, no debe existir material orgánico sobre la superficie que se trata y el pH debe mantenerse entre 5 y 7 para que sea efectivo. 

El ácido peracético

El segundo de los desinfectantes más utilizados y populares por su eficacia contra los organismos es el ácido peracético que, además, acaba con las esporas presentes en el medio.

Su actuación se dirige hacia la interrupción de los enlaces químicos dentro de la propia membrana celular. Otra característica de este producto es su buen cometido en entornos fríos, además están multiplicándose sus ventas por ser muy respetuoso con el medio ambiente, más que el resto de desinfectantes, ya que consigue descomponer el ácido acético en oxígeno y agua. 

QAC o los compuestos de amonio cuaternario

En este caso se trata de unas sustancias activas biocidas que actúan sobre la pared celular microbiana, bloqueando la absorción de nutrientes e impidiendo, por tanto, la descarga de residuos.

Forman parte del triunvirato de productos utilizados en la industria alimentaria para higienizar objetos, superficies y aparatos del sector. 

Productos aconsejados según su uso 

Otro tipo de información que se ha de adquirir para cumplir con unos niveles aceptables de higiene en el local es el de conocer el tipo de producto específico a usar según su función. De este modo, se puede hacer una diferenciación clara entre los que se van a utilizar en la cocina, en el comedor, en el menaje y vajilla, en el cuarto de aseo y para las prendas de vestir y textiles propios de la hostelería.

Los limpiadores en la cocina

Es, sin lugar a dudas, el entorno más complicado, por este motivo se van a requerir productos fuertes, que tengan la potencia suficiente como para levantar y eliminar la grasa acumulada después de cada sesión.

En Mefer Cooking podemos asesorar qué clase de desengrasante industrial va a tener que usar para hacer desaparecer esas grasas pegadas en los fogones, campanas extractoras y superficies de trabajo. Lo más aconsejado, como es de suponer, es recurrir a un desengrasante concentrado, que no desprenda olores y que no dañe la superficie a tratar.

Para el comedor

Nada debe aparecer más limpio que la zona de distribución de la clientela. Tanto el comedor como la barra deberán estar radiantes, pues es aquí donde el cliente recibirá la primera impresión del local y se hará una idea de todo lo demás, es la carta de presentación y debe cuidarse al mínimo detalle. Limpiadores, desinfectantes y abrillantadores, en ese orden, deberán aplicarse diariamente.

Los desengrasantes tienen que ser muy potentes para que la grasa desaparezca completamente, cuidando de la madera, el mármol, el acero inoxidable y el resto de materiales que compongan este lugar.

En el baño

En este espacio, se deberán aplicar los productos debidos para desinfectar con bastante asiduidad, haciendo desaparecer los olores y que estos no se cuelen en el resto del local, utilizando un limpiador clorado y colocando un ambientador. Así mismo, habrá que proporcionar material para el propio cliente; papel para el secado de las manos, jabón dermatológico.

Menaje y vajilla

En las distancias cortas es donde un restaurante se la juega de verdad. En este sentido, la vajilla, la cubertería, la cristalería… deben estar siempre brillantes. Los abrillantadores industriales de hoy día ofrecen unos resultados espectaculares. 

La ropa y textiles

El uniforme de los trabajadores, los manteles, las servilletas, los delantales… son, posiblemente, los elementos que más sufren en el día a día y, a su vez, los que deben estar más presentables. Es fundamental, por tanto, utilizar limpiadores textiles específicos y eliminadores de manchas complicadas. 

El aspecto que ofrezca el equipo profesional que trabaje en un restaurante es una pieza clave para el éxito de cualquier negocio de hostelería. El uniforme del personal clarifica qué posición ocupa dentro de cada área de gestión, y resulta de gran utilidad para los propios clientes que perciben, además, una imagen más positiva del negocio. 

En términos generales, el uniforme correcto que deberán portar los equipos de trabajo va a depender del tipo de negocio de restauración, reflejando el concepto que representa el restaurante, además de servir como elemento o herramienta útil que satisfaga las necesidades de cada puesto de trabajo.

Estos son algunos de los factores que se han de valorar para elegir con acierto el uniforme de un restaurante.

Mensaje y valores del negocio

Queda claro que la vestimenta es un recurso propicio para llevar hasta las personas que visiten el local el estilo y sugiere información sobre lo que allí van a encontrar. Siguiendo el ejemplo oriental anterior, si la cocina es de vanguardia, el uniforme deberá ser original, trasgresor. Si se trata de cocina ecologista u orgánica, se deberá reflejar la predilección por lo natural, presentando textiles orgánicos y tonos tierra… Si es marinera, blancos y azules, presentando modelos que recuerden a los marineros o a los pescadores.

Según la clientela

Otro de los factores determinantes para elegir un uniforme apropiado es reconocer a qué tipo de público van dirigidos fundamentalmente los servicios del restaurante. 

No será lo mismo un negocio que sirve comida rápida con una cocina especializada en sándwiches, hamburguesas y perritos calientes, cuyo target clientelar es predominantemente juvenil, a otro de lujo, dirigido a clientes de alto nivel adquisitivo. El primero podrá elegir entre indumentaria más informal, con los colores corporativos llamativos y coloridos, mientras que el segundo deberá vestir de forma más elegante y formal, predominando los colores negros, con el sello de la empresa a modo de firma plasmado de forma sutil, pero visible, sobre los textiles. 

Es cada vez más habitual tematizar, personalizar la ropa de los trabajadores para captar la atención de los clientes, haciéndolos llamativos e indicativos del tipo de restaurante que se presenta. 

Asesoramiento general sobre el vestuario del personal hostelero

Aunque los siguientes consejos pueden variar en función del tipo de restaurante, de sus características, exigencias, ubicación, público… estos son los elementos que se habrán de tener en cuenta de forma general.

Es obligado una uniformidad en la forma de vestir, a no ser que por las características propias del negocio se exija otra opción. Sin embargo, lo normal es que tanto los camareros como los meseros, como los ayudantes, es decir, todo aquel que esté prestando sus servicios de cara al público, deban vestir del mismo modo. En este sentido, se usará el mismo tipo de camisa, de pantalón y del resto de complementos. 

Para ocasiones especiales

Como norma general, la indumentaria consta de camisa blanca, pantalón y zapatos del mismo color negro. Es opcional el uso de chaleco, que deberá ir acorde con el pantalón, a no ser que el restaurante quiera dar un toque de color añadiendo a este complemento el de la empresa. 

Sin embargo, el vestuario, en momentos determinados, puede cambiar completamente. En algunos establecimientos, para celebrar alguna fecha concreta o un evento determinado, suelen vestir a sus camareros con trajes especiales, ya sea con los típicos de la región para servir de reclamo turístico o por festejar una fiesta propia de la zona. 

En otros casos, para celebraciones de actos oficiales, se suele vestir el uniforme tradicional de smoking, blanco para el verano y negro para el invierno. Si el motivo se considera de Gran Gala, entonces se estará obligado a llevar frac, independientemente de la fecha. 

Necesidades a cubrir del personal

Otra de las cuestiones que se deben contemplar para obtener la equipación más adecuada está relacionada directamente con la comodidad y la utilidad. Los integrantes de cada equipo de trabajo requieren de unas ropas con características específicas que faciliten la realización de sus labores habituales. Por este motivo, habrá que pensar en los materiales especiales para cocineros, limpieza… y diseños con el objetivo de distinguir bien las funciones de cada cual, ya sean jefes de salas, el chef, pinche de cocina, freganchín, camarero…

En cualquier caso, deberá ser cómoda y práctica, que facilite el trabajo y no produzca rozaduras o calor. Deberá ser fresca y adaptable para cualquier hora, preferiblemente, de telas combinadas de materiales naturales, como el algodón, con sintéticas, como el poliéster, para unificar comodidad con durabilidad. 

En relación al diseño, es conveniente que posea varios bolsillos o añadir al uniforme delantales, que faciliten el guardar y localizar objetos, como la libreta de las comandas, el bolígrafo o el datafono, el sacacorchos y el abridor.  

Actualidad de los uniformes

Como se ha comentado al principio de este artículo, el traje de trabajo para los profesionales dice mucho del lugar donde presta sus servicios. En este sentido, siempre es positivo conocer las tendencias y estar al día para ofrecer una imagen moderna, que se preocupa por todos los detalles. 

Del mismo modo, los materiales deben ser de calidad, con telas que resistan las manchas y las arrugas y que, además, puedan absorber con facilidad la humedad. En relación a los zapatos, deberán ser antideslizantes, con un buen soporte y con el tacón algo elevado. 

La seguridad

Del mismo modo, estarán equipados con accesorios que los protejan de elementos tóxicos o contra posibles accidentes laborales, como los derrames de agua hirviendo, aceites calientes o vapores. 

En definitiva, el uniforme debe ser tratado como una herramienta de trabajo, que garantiza un buen servicio, una presencia apropiada para la firma, y una primera conexión con el cliente que ofrecerá información sobre el papel que ejecuta en la gestión del negocio. 

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